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¿El pan tostado engorda menos? La verdad sobre este mito según nutricionistas

El pan es un alimento básico en muchos hogares debido a su versatilidad y sabor, siendo un acompañante constante en desayunos, almuerzos y cenas. No obstante, su consumo ha sido objeto de varios mitos nutricionales a lo largo del tiempo, uno de los más extendidos es la creencia de que el pan tostado es más saludable y tiene menos calorías que el pan fresco. Este mito ha llevado a muchos a tostar su pan con la esperanza de reducir su impacto calórico.

Según la nutricionista Patricia Medvesck, del laboratorio Wellness Technologies, tostar el pan no reduce su contenido calórico. Al pasar el pan por el tostador, lo único que se elimina es el agua o humedad, lo que da como resultado un pan más crocante. Sin embargo, esto no altera el valor energético del pan, ya que los carbohidratos, proteínas y grasas permanecen intactos, es decir, sigue conteniendo las mismas calorías.

Además, Medvesck menciona que aunque el pan tostado pierde humedad, quemarlo ligeramente puede aumentar el índice glucémico, lo que implica que eleva más rápidamente los niveles de azúcar en la sangre. Esto ocurre principalmente porque el pan es un alimento rico en carbohidratos, que se descomponen en glucosa durante la digestión.

Otro aspecto importante que señala la especialista es el tipo de pan que se consume. «El pan integral siempre será más saludable que el pan blanco hecho con harina refinada, ya que contiene fibra, un nutriente esencial para la salud de nuestro sistema digestivo y la microbiota», explica. La fibra tiene múltiples beneficios para el cuerpo, como mejorar la salud gastrointestinal, regular el tránsito intestinal y contribuir a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.

Además, Medvesck recomienda moderar el consumo de pan, sugiriendo una porción diaria de entre 80 y 100 gramos, lo que equivale aproximadamente a una hallulla grande o media marraqueta. Según la nutricionista, una buena estrategia es dividir esa porción en dos: la mitad para el desayuno y la otra mitad para la cena o merienda.

Por otro lado, Yael Toporowicz, nutricionista de IntegraMédica, también destaca la importancia de los acompañamientos que se eligen para consumir con el pan. Según Toporowicz, no es lo mismo, desde el punto de vista nutricional, acompañar el pan con embutidos procesados como el salame que con opciones más saludables como huevo o palta. Los embutidos, en particular, contienen grasas saturadas y sodio, mientras que opciones como el huevo aportan proteínas de alta calidad.

En resumen, aunque el pan tostado pueda parecer una opción más ligera o saludable debido a su textura, la realidad es que no aporta menos calorías que el pan fresco. La elección del tipo de pan, el control de las porciones y la selección de los acompañamientos adecuados son factores mucho más determinantes para una dieta equilibrada.