¿Por qué Chile está en el ojo del huracán geopolítico? Lo que comenzó como un proyecto para mejorar nuestro internet se ha transformado en una crisis diplomática con revocación de visas y presiones de las dos superpotencias mundiales. Aquí te explicamos el conflicto del «segundo cable» de forma simple.
El sueño del «Hub Digital»
Todo empezó con una idea ambiciosa: que Chile fuera la puerta de entrada de los datos de Asia a toda Sudamérica. Para lograrlo, se necesita un cable de fibra óptica submarino que cruce todo el Océano Pacífico.
Hasta hace poco, el camino estaba claro con el Proyecto Humboldt: un cable que unirá Valparaíso con Sídney (Australia), construido junto a Google. Este proyecto tiene el «visto bueno» de Estados Unidos porque evita tocar suelo chino directamente.
El «Segundo Cable»: El detonante de la crisis
El problema estalló en febrero de 2026, cuando se descubrió que, en paralelo al proyecto con Google, el Gobierno de Chile gestionó una concesión «exprés» para un segundo cable: el Chile-China Express (CCE).
¿Qué es?: Un cable que conectaría directamente Hong Kong con Valparaíso. ¿Quién lo hace?: La empresa estatal China Mobile.
La polémica: Este trámite, que normalmente toma más de un año, se habría gestionado en apenas 60 días dentro de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel).
¿Por qué esto es un problema para Estados Unidos? Para Washington, no es solo un cable de internet; es un tema de espionaje y seguridad nacional. EE. UU. sostiene que si China controla la infraestructura por donde viajan los datos de la región, podría interceptar información sensible.
La respuesta de EE. UU. este mes ha sido drástica: Revocación de Visas. Le quitaron la visa para entrar a EE. UU. al Ministro de Transportes y al Subsecretario de Telecomunicaciones.
Amenaza a la Visa Waiver: Se ha advertido que este acercamiento tecnológico con China podría poner en riesgo el beneficio de viajar a EE. UU. sin visa para todos los chilenos.
¿En qué está la situación hoy?
El ambiente en La Moneda es tenso. Tras intentar aprobar el cable chino en enero y luego anular el decreto por un supuesto «error de tipeo», el gobierno del Presidente Gabriel Boric ha decidido pasarle la posta al siguiente gobierno. «Chile es un país soberano, pero la decisión final sobre este cable la tomará la próxima administración», señaló Boric recientemente.
El presidente electo, José Antonio Kast, recibirá en marzo una «papa caliente»: decidir si sigue adelante con el cable chino (arriesgando la relación con EE. UU.) o si lo cancela definitivamente (enfriando la relación comercial con nuestro principal socio, China).


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