La última vez que me subí a bordo de un tren fue el viernes 16 de junio, en la última visita del Presidente Gabriel Boric a la región. Antes de eso, tengo recuerdos de haberme subido a un tren en un viaje que realicé junto a mi familia hace ya varios años atrás, cuando el ferrocarril llegaba hasta Puerto Montt, (el viaje duró más de 8 horas, pero lo pasamos bien, que recuerdos).
El tren tiene que volver a nuestras vidas, no podemos estar dependiendo siempre del automóvil, de las micros, hay que regresar al viaje que realizaba el tren tiempos atrás y que eso perdure, porque aparte de transportar personas, genera trabajo, algo que se necesita en la región más pobre del país.
Miremos hacia Europa, Francia, Alemania, España y todos los países que conforman a ese continente están conectados por viajes en tren, de hecho, la gente los prefiere, antes que los aviones, antes que el propio automóvil y lo hacen por la comodidad, por la puntualidad, por el bajo costo de los pasajes y porque principalmente es seguro.
¿Por qué dejamos de usar el tren en Chile? el «plan» que presentó el Gobierno de Boric es solamente la punta del iceberg de lo que realmente se puede hacer con los ferrocarriles, miremos a Japón, el tren bala. El recorrido actual entre Pitrufquén y Temuco alcanza un poco más de los 30 minutos, en el país asiático eso corresponde a una lentitud tremenda, demos el paso, esto es algo positivo para nuestras vidas y para la gente de Chile, ampliemos los recorridos, lleguemos a más partes, lleguemos a Santiago, lleguemos a Puerto Saavedra, ¿Porque no Pucón? ¿Villarrica?, ¿Coñaripe?, ¿Lican Ray?, vayamos más lejos.


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