Estamos prontos a cumplir 50 años desde que el Augusto Pinochet, general del Ejército que, en compañía de los otros mandamases de Las Fuerzas Armadas decidieran realizar un Golpe de Estado al Gobierno de Salvador Allende.
Mucho se ha escrito sobre este periodo de la historia de Chile, páginas y más páginas de libros se han trabajado a lo largo de los años, se han utilizado millones de pesos en la construcción y mantenciones de memoriales de personas desaparecidas, en mantener en buen estado la estructura de los distintos lugares de torturas, en la preservación de documentos que acreditan fehacientemente los hechos ocurridos entre los años 1973 y 1990.
Así mismo, se construyó un Museo de La Memoria y de los Derechos Humanos en Santiago, estructura que en su interior mantiene los rostros (en un gran mural) de las personas desaparecidas y que no han sido encontradas hasta la fecha en el periodo que estuvo Pinochet al mando del país.
Por otra parte, a los estudiantes de las generaciones posteriores de 1990, se les enseñó en que consistió el periodo de Pinochet, los papás hablaron con sus hijos, los profesores dieron a conocer los hechos, tanto en la enseñanza básica, cómo en la media. El tema era más que conocido, no hubo excusa alguna para no saber del tema, se habló, se conversó, se debatió, eran los intentos de un país, de las personas, de poder explicar lo vivido durante los últimos años.
Ahora, en pleno Gobierno de Gabriel Boric, cuando el tema parecía zanjado en la sociedad chilena aparece el trabajo de una empresa llamada Barómetro de la política CERC-Mori, que tituló: «Chile a la sombra de Pinochet«, informe en cual se indica que el 36% de la población chilena apoya la dictadura de Pinochet.
Sobre los datos, el informe especifica lo siguiente, (revisar página 3, últimos tres párrafos):
«Veremos cómo estos datos que presentamos sobre la era de Pinochet muestran que hay una
Informe de Cerc – Mori.
fuerte opinión sobre el tema.
Estos datos que se presentan aquí son los únicos existentes y fueron recolectados en el marco
del Barómetro de la Política CERC que viene monitoreando la transición chilena desde 1987.
El monitoreo más largo que existe de desde el fin de una dictadura y sobre una democracia
en el mundo occidental.
Los datos de encuestas de opinión pública que presentamos intentan mirar como los chilenos,
entonces y ahora, miran esos hechos y que significancia tienen hoy para los que los vivieron
y para los que no vivieron. Esto en base a encuestas nacionales que han indagado sobre estos
temas desde 1987″.
El trabajo ha sido altamente citado en diversos medios de comunicación en las últimas horas y hasta este miércoles, dos ministros del actual Gobierno han salido a manifestar su preocupación entorno a este tema, debido al supuesto «negacionismo» que existe en algunos sectores del país.
Por otra parte, el consejero constitucional del partido republicano, Raúl Silva, indicó a un medio de comunicación nacional que admiraba el legado de Pinochet (y por ende avala el periodo y las «obras» que se realizaron) y solicitó además que «debe hacerse una lectura un poco más ponderada de su gobierno«.
El periodo de Allende fue terrible, hubo escasez de alimentos, hubo largas colas de espera en los almacenes, en la entrega de medicamentos, hubo tomas de terrenos, pero también hubo desabastecimiento provocado por los paros de camioneros, hubo intervención del Gobierno de Estados Unidos por desestabilizar a Allende, no querían que la Unión Soviética tuviera una sede en Latinoamérica.
Chile siempre ha sido una nación pacífica, sí, hemos tenido conflictos con algunos vecinos, pero el patrón se repite, hubo intervención de países extranjeros. La gente que vive en Chile es gente que ama la paz, que quiere salir a las calles a caminar, a correr, a hacer su vida de manera tranquila, en seguridad, con una sonrisa en la cara, no quiere un país dividido por rencillas internas.
El periodo de Allende fue terrible, pero el periodo de Pinochet fue horriblemente peor, personas desaparecidas, personas que fueron arrojadas al mar, periodistas desaparecidos, personas que hicieron volar por los aires, mujeres violadas, personas torturadas, todo eso está respaldado en el informe de la Comisión Valech, en el informe Rettig.
Para que hablar de cómo fueron los últimos años de vida de Augusto Pinochet y los numerosos casos fraudulentos que se le descubrieron, (caso Riggs) incluso después de su muerte. Para que hablar de Lucia Hiriart, la esposa de Pinochet y los casos de CEMA Chile, que vergüenza.
El periodo de la Dictadura, del Régimen Militar, del Gobierno Militar, o como quiera llamarle -la historia es sólo una y no se puede cambiar- fue horrible para nuestro país, trajo consecuencias hasta el día de hoy, pleno 2023, traspasó barreras, fronteras, incluso continentes y nos sigue haciendo daño ahora mismo, ¡basta!, hay que mirar hacia adelante, cómo decía mi abuela y no desconocerlo, ¿te imaginas que Alemania desconociera el holocausto judío? ¡nosotros no fuimos!, que payasada.
Hay que pensar en lograr objetivos como país, ¿cuándo será el día que un astronauta chileno se pose sobre la superficie de la luna y diga un chilenismo? ¿cuándo será el día en que de verdad nos enfoquemos en lograr cosas como país y dejemos esta pelea tonta, ya a estas alturas, sobre quien tenía la razón en 1973?
En este punto de la vida, después de haber pasado por un terremoto que dejó al país en ruinas, dos victorias de la selección chilena de fútbol en la Copa América, numerosas protestas estudiantiles, 1 intento de revolución social, y 2 pandemias (La olvidada gripe del H1N1, «gripe porcina» en 2009 y Covid – 19) y donde cada vez más estamos más cerca de una guerra nuclear (el martes recién pasado el mundo se asustó luego de que Corea del Norte lanzara un misil y que Japón alertara a sus habitantes de Okinawa de buscar refugio), estoy cansado de tener que vivir momentos históricos y ojalá, la conmemoración de los 50 años del Golpe Militar no sea uno de esos días, por favor.


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