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El Dolmen de Menga: El asombroso conocimiento científico de los ingenieros neolíticos

Ubicado en España, este monumento histórico refleja que hace más de 5.000 años ya existían conocimientos científicos para erigir estructuras de gran tamaño.

En el corazón de Andalucía, el dolmen de Menga se erige como un testimonio monumental de la habilidad y el conocimiento de los antiguos constructores neolíticos.

Construido hace entre 5.600 y 5.800 años, este colosal monumento de piedra demuestra que las sociedades prehistóricas poseían un nivel sorprendente de sofisticación técnica, mucho antes de la creación de otros icónicos monumentos como Stonehenge o las pirámides de Egipto.

Un desafío de ingeniería anticipado en mil años a Stonehenge

El dolmen de Menga, ubicado en la región de Antequera, España, es una cámara de 25 metros de largo compuesta por 32 losas de piedra gigantescas, cuyo peso total supera las 1.100 toneladas, más pesado que dos aviones Boeing 747 cargados.

Entre estas piedras destaca una losa de 150 toneladas, aproximadamente cinco veces más pesada que el megalito más grande de Stonehenge, lo que subraya el desafío monumental que representó su construcción.

Para transportar estas piedras desde una cantera ubicada a un kilómetro de distancia y a una altitud superior, los constructores neolíticos emplearon trineos y vigas de madera, demostrando un conocimiento avanzado de conceptos como la fricción, la aceleración y el centro de masas.

Cada piedra se colocó meticulosamente en cavidades profundas, con hasta un tercio de su altura bajo tierra, proporcionando una estabilidad adicional a la estructura. Además, las piedras fueron talladas para que encajaran perfectamente unas con otras, formando un sistema de soporte que ha resistido el paso del tiempo durante milenios.

Comparaciones con otros monumentos antiguos

Aunque menos conocido que Stonehenge o la pirámide escalonada de Zoser en Egipto, el dolmen de Menga antecede a estos monumentos por aproximadamente 1.000 años, y es considerado uno de los logros arquitectónicos más impresionantes de la antigua Europa.

Mientras que las piedras más pesadas de Stonehenge alcanzan unas 30 toneladas, la piedra angular de Menga pesa unas 150 toneladas, destacando el colosal esfuerzo requerido para su transporte y colocación.

La comparación entre estos monumentos resalta no solo las diferencias en escala y diseño, sino también en las culturas que los erigieron. Mientras Stonehenge emplea círculos concéntricos de megalitos y la pirámide de Zoser representa un avance hacia las pirámides lisas, el dolmen de Menga refleja un enfoque diferente con su impresionante uso de grandes piedras y su diseño trapezoidal.

Estas comparaciones subrayan la diversidad de logros arquitectónicos de la antigüedad y la importancia de valorar los conocimientos científicos y técnicos desarrollados por diferentes culturas.

Análisis geoarqueológico y descubrimientos recientes

Un análisis geoarqueológico reciente, publicado en la revista Science Advances, ha arrojado nueva luz sobre las técnicas y conocimientos de los constructores neolíticos del dolmen de Menga.

Los investigadores utilizaron imágenes y escaneos láser de excavaciones anteriores, combinados con descripciones etnográficas y la topografía de la región, revelando detalles fascinantes sobre el ingenio detrás de su construcción.

Los hallazgos muestran que las piedras se extrajeron de una cantera situada en una elevación superior, lo que permitió a los constructores aprovechar la gravedad para facilitar su transporte.

Este descubrimiento sugiere que los neolíticos comprendían conceptos clave de la física, como la fricción y el centro de masas. Una vez en el sitio, las piedras se insertaron en cavidades profundas, asegurando la estabilidad estructural.

Además, las paredes del dolmen se inclinaron hacia adentro, formando un ángulo de entre 84 y 85 grados, lo que no solo mejoraba la estabilidad, sino que también indicaba un conocimiento avanzado de la distribución de tensiones.

Uno de los hallazgos más innovadores es el uso de un rudimentario arco en la piedra angular más grande, lo que podría ser la primera evidencia documentada del uso del principio del arco en la historia de la humanidad. Este nivel de sofisticación en la construcción es un claro testimonio de las avanzadas habilidades científicas y técnicas de los pueblos neolíticos.

Significado Cultural y Posibles Usos del Dolmen de Menga

Más allá de su hazaña arquitectónica, el dolmen de Menga también ofrece pistas sobre las creencias y prácticas de las comunidades que lo construyeron. Aunque se presume que su función principal era funeraria, como muchos otros dólmenes de la época, el dolmen de Menga destaca por su tamaño excepcional y su orientación única.

A diferencia de otros dólmenes alineados con eventos astronómicos, Menga está alineado con la Peña de los Enamorados, una montaña cercana con forma distintiva que podría tener un significado simbólico o espiritual.

Este monumento pudo haber servido como un lugar de reunión o culto comunitario, además de su función funeraria, reflejando la organización social compleja y las creencias compartidas de la comunidad que lo construyó. La monumentalidad del dolmen de Menga subraya la capacidad de estas sociedades para llevar a cabo proyectos que desafiaban las limitaciones técnicas de su tiempo.