El uso de la inteligencia artificial en el mundo cotidiano es uno de los temas más controversiales hoy en día, dentro del campo de la tecnología y la innovación.
Muchos ven esta nueva tecnología como un paso a una nueva era digital, en la que cada vez dependemos menos de aparatos físicos para resolver problemas cotidianos y con ello, se verá una evidente disminución de algunos campos ocupacionales donde personas que antes realizaban determinadas tareas, serán reemplazadas por “entes” digitales que harán las mismas tareas con un menor margen de error y un menor tiempo de ejecución, lo que en la teoría se traduciría en una mayor productividad. Esta disminución de la mano de obra en algunos rubros, es uno de los aspectos que más preocupa a la población, puesto que, tal como ocurre en la ciencia ficción, el ser reemplazado por “robots” no parece una idea muy alentadora para el ciudadano corriente.
Algunas de las áreas en que se prevé que la inteligencia artificial tendrá una mayor incidencia serían:
1. Salud y medicina
La IA ha revolucionado el campo de la salud y la medicina. Algoritmos avanzados pueden analizar grandes cantidades de datos médicos para detectar patrones y diagnosticar enfermedades de manera más precisa y temprana. También se está utilizando en la investigación de nuevos medicamentos y terapias personalizadas.
2. Educación
En el ámbito educativo, la IA ha permitido desarrollar sistemas de tutoría inteligentes que se adaptan a las necesidades de cada estudiante, facilitando un aprendizaje más efectivo y personalizado. También se están utilizando chatbots educativos para resolver dudas y proporcionar información relevante en tiempo real.
3. Sostenibilidad y medio ambiente
La IA se ha convertido en una herramienta valiosa para abordar desafíos ambientales. Puede ser empleada en la predicción y prevención de desastres naturales, el monitoreo de la calidad del aire y el agua, así como en el diseño de soluciones para la gestión sostenible de recursos.
4. Detección de fraudes y seguridad
En el sector financiero, la IA se ha vuelto fundamental para detectar y prevenir fraudes en transacciones y operaciones bancarias. Además, es utilizada en sistemas de seguridad para identificar comportamientos sospechosos y proteger a las personas y las empresas de ciberataques.
5. Arte y creatividad
La IA ha incursionado en el campo artístico, generando obras de arte y música que han sorprendido al mundo. Estas aplicaciones no reemplazan el talento humano, pero pueden ser herramientas colaborativas para la creatividad y la inspiración, ayudando también a aumentar la productividad de estos artistas. Por ejemplo, oficios y profesiones vinculadas al diseño gráfico, publicidad, creación de piezas audiovisuales entre otras, serían algunas áreas en las que se podría en muchos casos, prescindir de la mano de obra humana.
6. Bienestar emocional
IAS como Emocional, ayudan a causar un impacto positivo en la salud emocional de las personas, al detectar de una forma más temprana problemas emocionales y ofrecerles soluciones como recursos de bienestar, acceso a terapia psicológica, etc. Todo en el entorno laboral, para crear climas de trabajo altamente positivos.
Inteligencia Artificial en Chile
En nuestro país, el fenómeno de la inteligencia artificial está siendo interiorizado cada vez más por la población; es decir, los chilenos ya son conscientes de muchos de sus usos y de las ventajas y riesgos que esta nueva tecnología representa tanto en el presente como para el futuro.
Según la UNESCO, Chile se alza como líder latinoamericano en el desarrollo, gobernanza y aplicación de tecnologías basadas en la Inteligencia Artificial (IA), posicionándose a la vanguardia en diversos sectores como minería, investigación y educación, superando a Brasil y Uruguay, según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2023).
En el ámbito de la industria minera, en nuestro país se han implementado estas plataformas para desarrollar una variedad de softwares que se aplican en la detección temprana de fallas en sistemas técnicos y operativos de maquinaria en faena, en prevención de riesgos y accidentes, optimización de los tiempos de producción, comunicación, control en la cadena de abastecimiento y seguimiento de la rendición entre los diversos sectores de la planta minera.
En materia de educación, Chile ha integrado el aprendizaje respecto de estas plataformas en las mallas curriculares de diversas carreras, preparando a los futuros profesionales con competencias sólidas para afrontar los desafíos del mundo laboral. En este contexto, Brasil destaca actualmente como el único país del continente en implementar el estudio de la inteligencia artificial desde la formación secundaria. Esta semana una ONG lanzó un comunicado apocalíptico que hizo saltar las alarmas: «Mitigar el riesgo de extinción a causa de la Inteligencia Artificial debería ser una prioridad mundial junto con otros riesgos a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear».
En función de lo anterior, estamos de acuerdo que la inteligencia artificial, en sus diversas aplicaciones, es una herramienta que nos facilitará la vida en muchos aspectos, pero ¿existe una conciencia real de los peligros y contras que este cambio de esquema puede representar en un futuro no muy próximo?
¿La IA representa una amenaza real para la humanidad?
El comunicado, lanzado por el Centro para la Seguridad de la Inteligencia Artificial (CAIS, por sus siglas en inglés) fue de apenas una oración, pero absolutamente contundente, y contó con el respaldo de más de 350 profesionales que tienen que ver directamente con esa tecnología.
Entre los firmantes se encuentran voces tan autorizadas como Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, Dario y Daniela Amodei, directora ejecutiva y presidenta de Anthropic y Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind. Profesores de ciencias de la computación, de tecnología, ingenieros, ejecutivos de empresas tecnológicas y otros expertos de primer nivel también suscribieron la advertencia, que ya no solo habla de que la AI puede cambiar la vida humana tal y como la conocemos sino que según ellos podría incluso borrarla del planeta.
Dan Hendrycks, el director ejecutivo del CAIS, calificó la situación como «una reminiscencia de los científicos atómicos que emitieron advertencias sobre las mismas tecnologías que habían creado», escribió en un hilo de Twitter. «Como señaló Robert Oppenheimer, ‘Sabíamos que el mundo no sería el mismo'», agregó. Y es que la nueva generación de chatbots de IA altamente capaces, como Chat GPT, ha despertado preocupaciones de que la IA supere -o ya haya superado- a los humanos y actúe por su cuenta, manipulando sistemas de forma nociva contra las personas.
Hendrycks, por su parte, dijo a CBS que existen «numerosos caminos hacia los riesgos a escala social de la IA» y citó como ejemplo que actores maliciosos puedan lanzar intencionalmente una IA deshonesta que intente dañar a las sociedades. «Si tal IA fuera lo suficientemente inteligente o capaz, podría representar un riesgo significativo para la sociedad en su conjunto».
La AI como arma podría implicar un riesgo grave para la humanidad. Un ejemplo de ello sería cómo los llamados métodos de aprendizaje de refuerzo profundo, un subcampo del ‘machine learning’, han sido aplicados al combate aéreo o cómo las herramientas de aprendizaje automático para el descubrimiento de drogas podrían usarse para construir armas químicas.
Además, la tergiversación de la realidad que ya es capaz de hacer la IA podría desatar conflictos internacionales y hasta guerras.
Ahora buscamos crear máquinas que sean mucho más inteligentes y poderosas que nosotros. El potencial de tales máquinas para aplicar esta inteligencia y poder, ya sea de forma deliberada o no y en formas que podrían dañar o subyugar a los humanos, es real y debe ser considerado», declaró un grupo de expertos en una reciente publicación en la revista especializada BMJ Global Health.
El tema es: ahora que hemos descubierto que funciona mejor de lo que esperábamos hace unos años ¿Qué hacemos para mitigar los riesgos a largo plazo de que cosas más inteligentes que nosotros tomen el control? Expertos coinciden en que la clave es crear un sistema de gobernanza de la IA antes de que se desarrolle una inteligencia que pueda tomar decisiones propias.
¿Si se crean estos entes que tienen su propia motivación, qué significa cuando nosotros ya no estamos en control de esas motivaciones?
El peligro no es solo que una AGI o ASI, ya sea por motivación propia o controlada por personas con «objetivos malos», inicie una guerra o manipule el sistema financiero, productivo, la infraestructura energética, de transporte o cualquier otro sistema que hoy está computarizado.
Una superinteligencia podría dominarnos de una manera mucho más sutil de lo que imaginamos
Imagínate un futuro en que un ente tenga tanta información sobre cada persona en el planeta y sus hábitos (gracias a nuestras búsquedas en internet) que nos podría controlar de una manera que no nos daríamos cuenta.
“El peor escenario no es que haya guerras de humanos contra robots. Lo peor es que no nos damos cuenta de que estamos siendo manipulados porque estamos compartiendo el planeta con un ente que es mucho más inteligente que nosotros».


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