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Europa cierra la puerta al HB4 mientras Chile debate flexibilizar controles: alerta gremial abre tensión por trazabilidad agrícola

Tres embarques de harina de soja argentina fueron rechazados en Países Bajos por contener trazas del evento transgénico HB4 no autorizado en la Unión Europea. En paralelo, en Chile se tramita un reglamento que propone excluir a cultivos editados de exigencias de trazabilidad y etiquetado, lo que abre un debate sobre el rumbo regulatorio del país.

El rechazo de tres cargamentos de harina de soja argentina por parte de la Unión Europea, tras detectarse trazas del evento transgénico HB4, encendió alertas en el sector agroexportador y reactivó el debate sobre los estándares sanitarios y de trazabilidad exigidos por los mercados internacionales. La situación impacta directamente a Argentina, cuyo principal envío hacia Europa corresponde precisamente a este producto.

El evento HB4 (IND-00410-5), desarrollado por la empresa Bioceres, fue aprobado para siembra en Argentina en 2015 bajo la شرط de que su comercialización internacional dependiera de la autorización de los países compradores. Sin embargo, una década después, mercados clave como la Unión Europea aún no lo autorizan, lo que explica el rechazo de los embarques detectados con esta tecnología.

❓ ¿Advertencia para Chile o caso aislado?

El episodio ocurre en un momento particularmente sensible para Chile. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mantiene en consulta ciudadana un reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas, cuyo artículo 2.1 propone excluir a ciertos cultivos editados —como los obtenidos mediante herramientas tipo CRISPR— de requisitos de trazabilidad y etiquetado aplicables actualmente a organismos genéticamente modificados.

La pregunta que se instala es inevitable:
¿Puede Chile flexibilizar sus mecanismos de control sin afectar su acceso a mercados que exigen altos estándares?

🌎 Contexto internacional y presión de mercado

El caso europeo refuerza una señal clara desde los mercados de alto valor: la diferenciación entre productos convencionales, editados y transgénicos no solo existe, sino que tiene consecuencias comerciales concretas. Países como Alemania y bloques como la Unión Europea han optado por mantener o fortalecer sistemas de registro, trazabilidad y etiquetado.

En ese escenario, la confiabilidad del origen y composición de los productos se vuelve un activo estratégico para países exportadores.

Gremio advierte riesgos en el modelo chileno

Desde la Asociación Gremial de Agricultores Unidos, su presidente Camilo Guzmán planteó que lo ocurrido en Argentina no debiera interpretarse como un hecho aislado, sino como una señal de riesgo para países que dependen de mercados exigentes.

El dirigente sostuvo que la contaminación cruzada es un fenómeno real incluso en sistemas con trazabilidad, y advirtió que avanzar hacia esquemas sin identificación podría generar incertidumbre comercial. En esa línea, cuestionó que Chile evalúe eliminar herramientas de control en lugar de reforzarlas.

Regulación en debate

El reglamento del SAG aún se encuentra en etapa de consulta y forma parte de una discusión más amplia sobre cómo incorporar las nuevas tecnologías genómicas al sistema productivo nacional. El desafío de fondo es equilibrar innovación, acceso a mercados y resguardo sanitario, en un contexto donde las decisiones regulatorias pueden tener impacto directo en la competitividad del sector agrícola.

Procedimiento bajo cuestionamiento

Agricultores Unidos también cuestionó el proceso de consulta pública, señalando que una alta proporción de respuestas del organismo habría utilizado formatos estandarizados sin abordar en detalle los planteamientos ciudadanos. Por ello, solicitaron que la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados cite al SAG para revisar el procedimiento.