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“Megarreforma” en la mira: economista Álvaro García acusa sesgo hacia los más ricos y advierte riesgo de inestabilidad social

El exministro cuestionó duramente el proyecto económico del gobierno, calificándolo como regresivo, ideológico y con potencial impacto negativo en la cohesión social y las finanzas públicas.

El economista y exministro Álvaro García lanzó una crítica frontal contra la denominada “megarreforma”, asegurando que se trata de una propuesta regresiva que favorece principalmente a los sectores de mayores ingresos y que podría tener efectos negativos tanto en la estabilidad fiscal como en el clima social del país.

Según planteó, uno de los puntos más sensibles del proyecto es la rebaja del impuesto a las empresas, lo que implicaría una disminución relevante en la recaudación del Estado. A su juicio, la iniciativa no contempla mecanismos suficientes para compensar esa caída de ingresos, lo que podría traducirse en un aumento del déficit fiscal.

El exsecretario de Estado también cuestionó el fundamento técnico de la propuesta, calificándola como una reforma ideológica sin respaldo empírico sólido. En esa línea, rechazó la premisa de que reducir impuestos a los sectores de mayores ingresos genere crecimiento económico, señalando que experiencias similares no han dado resultados positivos en otros contextos.

¿Reforma pro crecimiento o riesgo estructural?

El planteamiento abre una interrogante clave en el debate económico: ¿la reducción de impuestos a las empresas impulsa realmente la inversión o profundiza la desigualdad?

Desde la mirada de García, el efecto sería más bien el segundo. Advirtió que una política de este tipo podría incrementar las brechas sociales, generando condiciones propicias para una mayor inestabilidad social, lo que incluso terminaría afectando el desarrollo económico.

Contexto de una reforma en disputa

La “megarreforma” forma parte del eje económico impulsado por el gobierno, orientado a dinamizar el crecimiento y la inversión. Sin embargo, el proyecto ha generado divisiones entre expertos, evidenciando un choque entre visiones sobre el rol del Estado, la carga tributaria y el modelo de desarrollo.

Mientras desde el oficialismo se defiende como una herramienta para reactivar la economía, voces críticas como la de García apuntan a que podría profundizar desequilibrios estructurales.

Una discusión abierta

El debate no solo se instala en el plano técnico, sino también en el político y social. La advertencia sobre posibles efectos en la desigualdad y la estabilidad reabre una discusión de fondo: ¿qué tipo de crecimiento necesita el país y a quién beneficia realmente?

El desarrollo de esta reforma marcará un punto clave en la agenda económica, en un escenario donde las decisiones fiscales y tributarias siguen siendo altamente sensibles para la ciudadanía.