Agricultores Unidos denunció que la caída de la ganadería y otros rubros agrícolas en Chile no responde a fallas internas del sector, sino a distorsiones estructurales en el comercio exterior. El gremio apuntó a la carne brasileña, al modelo de apertura comercial y al rol del Estado, y exigió medidas urgentes para corregir asimetrías que, aseguran, están debilitando la producción nacional.
La discusión sobre el futuro del campo chileno volvió a encenderse tras la advertencia de Agricultores Unidos de Chile, que acusa que la crisis de la carne bovina no es un problema de productividad interna, sino el resultado de una competencia desigual que se arrastra por años de apertura comercial sin reglas equivalentes.
Un mercado abierto, pero no parejo
El gremio sostiene que el problema no se limita a la carne. También afecta a productos como trigo, leche, maíz, arroz, avena, raps y remolacha, rubros que, según su diagnóstico, han ido perdiendo espacio frente a importaciones en un sistema donde las condiciones de competencia no serían simétricas.
La carne brasileña en el centro de la polémica
Uno de los focos principales está en la carne brasileña, que según datos de ODEPA representa cerca del 44% de la carne importada en Chile.
Para el gremio, el punto no es solo el precio con el que llega al país, sino el origen de esas ventajas: mencionan respaldo estatal a la industria cárnica en Brasil, participación de bancos públicos en grandes conglomerados y beneficios tributarios que habrían favorecido a empresas del rubro.
A eso suman una diferencia clave en reglas del juego, señalando que el productor chileno enfrenta exigencias más estrictas en trazabilidad, normas sanitarias, laborales y ambientales.
Un campo que pierde terreno
Los datos que entrega la organización muestran un deterioro sostenido: la masa bovina en Chile habría caído a cerca de 2,5 millones de cabezas, una baja cercana al 27% desde 2007. A eso se suma una faena anual que ronda las 700 mil cabezas, lejos de los niveles históricos que superaban el millón.
Para el gremio, estas cifras no son casualidad, sino evidencia de un proceso de sustitución productiva donde la producción nacional estaría siendo reemplazada por importaciones.
El debate por los precios y el margen oculto
Otro punto que levantan es lo que ocurre entre la importación y el precio final. Agricultores Unidos cuestiona que las ventajas de costos no siempre llegan ni al consumidor ni al productor, y plantean que el margen se estaría quedando en la cadena intermedia del negocio.
Críticas al modelo y presión al Estado
La organización también apunta al Acuerdo Chile–Mercosur (ACE N°35), vigente desde 1996, como parte del origen del problema, señalando que la apertura no habría estado acompañada de herramientas suficientes de defensa productiva.
En ese contexto, el gremio emplazó al Ministerio de Agricultura a actuar, advirtiendo que la crisis no solo golpea a la ganadería, sino a toda la estructura productiva del campo chileno.
Entre sus propuestas están investigaciones sobre subsidios externos, derechos compensatorios, trazabilidad reforzada, equivalencia regulatoria y mayor transparencia en la formación de precios.


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