Novena Digital

Medio de comunicación oficial de La Araucanía

La corrupción: Un tren en línea de de colisión contra los fundamentos de la democracia

Como hemos visto, la corrupción no es un patrimonio exclusivo de los partidos políticos, del empresariado, del ejército, de las fuerzas del orden, de la iglesia, ni de la academia. Para qué vamos a hablar de las fundaciones o corporaciones “sin fines de lucro”. ¿El poder judicial? La guinda de la torta.

Recordemos y hagamos un poco de memoria:

Este recién pasado 12 de noviembre, el Gobernador por la Región de La Araucanía René Saffirio ingresa a la Fiscalía una auditoría que por decir lo menos “cuestiona” a la Gobernación anterior, por la cifra de ochenta mil millones de pesos no rendidos, que involucra a una gran cantidad de instituciones de la región.

El mismo día de ayer el exdirector de la PDI, Héctor Espinoza, fue conducido a prisión preventiva tras considerarse culpable por los delitos de malversación de caudales públicos, falsificación de instrumento público y lavado de activos, mientras ejercía su cargo.

Hace un par de días nos enterábamos que la pareja de la actual Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, entidad bajo su administración, permitió que fondos fueran destinados a la productora en que su pareja es productor de contenidos, por una suma de más de ochocientos millones de pesos, cosa que la ley prohíbe expresamente.

Años antes, por ejemplo, el 2023, la fiscalía acreditó que la fundación Chile Movilizado usó fondos fiscales para la campaña a gobernadora de Karina Oliva, del extinto partido Comunes, ascendiendo a una suma de $137 millones.

La lista suma y sigue: en abril de 2024 la fiscalía le ordenó a la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la PDI solicitarle a la exalcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato que entregue, de forma voluntaria, sus cartolas bancarias desde el año 2010 al 2020. La diligencia se enmarcó en la indagatoria por las millonarias indemnizaciones pagadas por la Corporación Municipal durante la gestión de la exalcaldesa. La investigación se inició por una querella presentada por la actual alcaldesa de la comuna, Macarena Ripamonti, que involucraban un monto superior a los $155 millones de pesos, causa que no prosperó (¡?!).

Me pregunto: ¿Alguien se acuerda del Pacogate, para cualquier chileno un impresionante esquema de malversación de caudales públicos que desvió más de $35 mil millones de pesos de las arcas de Carabineros de Chile entre 2006 y 2017?

¿Quién recuerda el fraude y desviación de fondos públicos de la Ley Reservada del Cobre, perpetrado por miembros del Ejército de Chile, por más de $6.100 millones de pesos, el año 2015?

¿Alguien osa recordar el “Caso Karadima”, que además goza de una cinta cinematográfica, por lo turbio de sus vericuetos y alcances?

Todo eso ya quedó en la historia. Para qué vamos a remover las cenizas ya extintas del caso MOP-GATE, que fue un escándalo de corrupción que involucró al Ministerio de Obras Públicas (MOP) y a la empresa GATE, que consistió en el pago de sobresueldos a funcionarios públicos y la adjudicación de contratos por servicios no prestados. El fraude, descubierto por la Contraloría General de la República en 2001, implicó a altos cargos del gobierno de Ricardo Lagos, incluyendo al ex ministro Carlos Cruz, quien fue condenado por fraude al fisco.

En todos lados se cuecen habas –eso es un hecho.

Parece que, a la luz de los acontecimientos, el bullado “Caso Hermosilla” y su caleidoscópico reguero de aristas es sólo la consecuencia connatural de un curso que han tomados muchas instituciones pertenecientes al Estado de Chile, a los partidos políticos, a sus dirigentes, a la Iglesia, al poder castrense, a la sociedad civil, al mundo empresarial y al poder judicial, que también se subió a este tren, que va directamente en línea de colisión con los fundamentos de la democracia, y que hasta el momento nadie sabe cómo detener.

Este domingo se vienen las elecciones de presidente, además que de senadores y diputados. El electorado tiene la obligación de validar a través de su voto el sistema imperante. Yo también voy a ir a votar. Lamentablemente nunca había tenido tantas y tan justificadas reservas para entregar mi confianza en alguien que me muestra los dientes en un acto que puede ser una sonrisa; mismos dientes que pueden ser el aviso de una nueva mordida.

Por Ramiro Villarroel.