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La IA consume agua chilena: Vecinos de Quilicura cuestionan impacto hídrico de los data centers

Una pregunta a la IA toma de 2 litros de agua chilena: Vecinos de Quilicura cuestionan impacto hídrico de los data center

Mientras el uso de inteligencia artificial crece aceleradamente, en Quilicura aumentan las críticas por el alto consumo de agua de los centros de datos que permiten operar estas plataformas. Organizaciones locales y activistas ambientales advierten que la comuna concentra varias de estas instalaciones —incluido el primer data center de Google en Sudamérica— y acusan que su expansión ocurre con escasa responsabilidad territorial y sin beneficios concretos para la comunidad.

El auge de la inteligencia artificial y de servicios digitales depende de grandes centros de datos que almacenan y procesan información a escala global. En Chile existen decenas de estas instalaciones, varias de ellas concentradas en Quilicura, comuna que se ha transformado en uno de los principales polos de data centers de Latinoamérica.

Sin embargo, vecinos y organizaciones locales cuestionan el impacto hídrico de esta industria. A través de la iniciativa comunitaria “Quili.AI”, habitantes del sector recrearon el funcionamiento de un asistente virtual respondiendo preguntas enviadas desde distintas partes del mundo, con el objetivo de visibilizar el costo ambiental detrás de estas tecnologías. Según los organizadores, una sola consulta a sistemas de inteligencia artificial puede implicar entre medio litro y dos litros de agua utilizados para enfriar los servidores que procesan la información.

Las críticas apuntan especialmente al centro de datos de Google que opera en la comuna desde 2015. De acuerdo con datos de la propia empresa, durante 2024 la instalación utilizó cerca de 458 millones de litros de agua, volumen comparable al consumo anual de un campo de golf de gran tamaño. Activistas sostienen que la extracción desde napas subterráneas podría afectar al humedal de Quilicura, aunque autoridades municipales señalan que aún no existen estudios concluyentes que confirmen ese impacto.

A la preocupación ambiental se suma el reclamo social. Vecinos sostienen que, pese a la presencia de seis centros de datos de empresas tecnológicas en la comuna —entre ellas Microsoft, Google y firmas regionales—, no existen mejoras visibles en conectividad, empleo local ni infraestructura digital para la comunidad.

El debate ocurre mientras el Estado impulsa el crecimiento de esta industria a través de un plan nacional para atraer nuevas inversiones. Organizaciones locales advierten que, sin regulaciones ambientales más claras ni mecanismos de compensación territorial, la expansión de los data centers podría profundizar tensiones entre desarrollo tecnológico y uso de recursos naturales en zonas urbanas.

Fuente: Radio UdeChile.