Es bien sabido, (en el periodismo tradicional) que el hecho de publicar información que no corresponde a la realidad es un acto de traición a la ética profesional en el mundo de las comunicaciones, entonces bajo esa lógica cabe preguntarse, ¿qué daño hacen las publicaciones falsas a nuestra sociedad?.
Recordemos a un destacado periodista chileno, Patricio Bañados, (que lamentablemente falleció el domingo 7 de mayo) que en el año 1980 se negó a leer una noticia pauteada en canal 11 (actual Chilevisión) y que rezaba, según las palabras de Bañados; “se le pidió que leyera al aire, que en el acto han actuado reconocidos grupos marxistas animando con sus arengas a la población, y luego ha hecho uso de la palabra el expresidente Eduardo Frei Montalva, repitiendo las mismas monsergas que se le conocen de hace años y que llevaron al país al comunismo”.
Así, el periodista agregó que “Entonces yo leí la noticia sin decir todas esas cosas, leí una noticia muy elegante: “desde hace unas horas está reunido en el Teatro Caupolicán la oposición, dentro de lo cual ha habido varios grupos folclóricos animando la reunión y ha hecho uso de la palabra el expresidente Eduardo Frei Montalva”.
Esto que relató el periodista Bañados fue en el contexto del plebiscito de 1980 por aprobar o rechazar la constitución del exsenador Jaime Guzmán. Este acto, de desafío a una directriz del canal, le costó a Patricio Bañados, su puesto al interior de la estación televisiva, esto último debido a que su acción “había llegado a esferas muy altas”. Cabe preguntarse, ¿Qué esferas más altas fueron aquellas que removieron a un periodista de su cargo por negarse a leer una noticia falsa?.
Pasemos un poco más a la actualidad, en 2020, pocos meses después de la llegada del coronavirus, un estudio de la Universidad Católica reveló las noticias falsas más creídas por los chilenos en ese momento.
Según la investigación, un 46% de las personas creyó en el cierre del tradicional restaurante de Valparaíso “Cinzano” producto de la crisis sanitaria, mientras que un 33% dijo haber pensado que era verdad que el Covid-19 fue creado en un laboratorio.
Entre las otras noticias falsas que circularon estaba que las redes 5G de telefonía móvil propagaban el virus, que hacer gárgaras con agua y sal lo prevenía y que el Hospital San José tuvo que disponer cadáveres en los pasillos debido al colapso. Acercándose el invierno se creía que el Sol y las altas temperaturas “mataban” el virus, lo que una nueva ola de Covid-19 en pleno verano descartó.
Las noticias falsas son un peligro, para la democracia, porque desinforman, y desinforman cada vez más en un país donde se lee menos, donde la gente no tiene tiempo para tomar consciencia de lo que ocurre a su alrededor, debido a que la vida está más difícil cada día, debido a todo está más caro, debido a que pareciera ser que el Gobierno de turno no pareciera dar puntada sin hilo y donde existe un conglomerado político que está dispuesto a llegar al poder a como dé lugar, incluso a punta de noticias falsas.
Pablo Francisco Quejer Cuevas, periodista de Novena Digital.


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