Desde el año 2021 el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia ha venido sumando esfuerzos para poder desplegarse en toda la región de la Araucanía, con la finalidad de captar Familias de Acogida e ir instalando gradualmente la “cultura del acogimiento”, en un territorio que se caracteriza por concentrar una realidad multicultural y diversa.
A la fecha, y de acuerdo a un diagnóstico que construimos con el aporte de las y los funcionarios de la Unidad de Evaluación Formativa para la Adopción y el Acogimiento (UEFAA), hemos establecido varios ejes de acción en miras a desinternalizar a lactantes, niños, niñas y adolescentes (LNNA) que se encuentran ubicados en diversas residencias de la región y que han debido ser desvinculados en forma temporal de sus familias de origen por una orden judicial, luego de haberse comprobado que, habiendo sido vulnerados sus derechos, es el Estado quien debe asumir la protección de ellos y ellas.
En este sentido, es crucial para nosotros como Servicio de Protección cumplir con lo que nos mandata la normativa que nos rige, la Ley N°21.302 y en esa tarea hemos ido consolidando vínculos con diversos estamentos que conforman el intersector, pues tenemos la convicción que tender puentes con familias que están dispuestas a integrar a niños y niñas en sus hogares es una labor que no podemos realizar en solitario.
Así, tanto en la provincia de Malleco como en Cautín hemos establecido coordinaciones con entidades que forman parte del intersector, entre los que se cuentan recintos de salud, municipalidades, instancias académicas, entre otras. Asimismo, se han sumado organizaciones de la sociedad civil (iglesias, juntas de vecinos, centros comunitarios), quienes también nos están permitiendo irradiar el importante rol que cumple una familia de acogida en poder transformar la vida de un LNNA que ha sufrido algún tipo de vulneración.
Otro eje de contribución, que no podemos dejar de mencionar, es el rol de los medios de comunicación provinciales y locales, quienes nos han apoyado a ampliar nuestro objetivo en la tarea de proteger, reparar y acompañar a niños y niñas, quienes, a su corta edad, ya han debido enfrentar situaciones complejas. Y ante ello, y tal como lo señala la Convención de los Derechos del Niño (ratificada por Chile en agosto de 1990) todos somos co-garantes de cautelar los derechos de las niñeces y adolescencias.
Sin duda, al medio centenar de hogares que ya han sido seleccionados como idóneos para el acogimiento familiar en nuestra región, queremos sumar a muchas más familias. En esta tarea cabemos todos y el desafío ya está instalado. Sumemos, entonces, más voluntades.
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