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Trump desmantela norma climática de Obama y abre choque entre economía e impacto sanitario

La revocación elimina la base legal que permitía regular seis gases de efecto invernadero considerados dañinos para la salud desde 2009.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revocó el llamado dictamen de peligro aprobado en 2009 durante la administración de Barack Obama, normativa que establecía que seis gases de efecto invernadero emitidos por motores de combustión representan un riesgo para la salud pública. La decisión elimina el sustento regulatorio que permitía imponer límites estrictos a las emisiones vehiculares.

Trump calificó la medida como “la mayor acción de desregulación en la historia estadounidense” y aseguró que reducirá significativamente los costos para fabricantes y consumidores. Según afirmó, el cambio permitiría disminuir en casi 3.000 dólares el precio promedio de un vehículo nuevo y generar ahorros por billones de dólares.

¿Desregulación económica o debilitamiento sanitario?

El dictamen aprobado en 2009 reconocía como perjudiciales gases presentes en la atmósfera como el dióxido de carbono y el óxido nitroso, habilitando regulaciones federales sobre emisiones contaminantes. Con su eliminación, se reduce el marco legal que respaldaba restricciones ambientales en la industria automotriz.

La decisión se produce luego de que en marzo la EPA anunciara la revisión de cerca de 30 regulaciones vinculadas a gases contaminantes, proceso que ya había generado críticas de organizaciones medioambientales.

Giro estructural en política energética

Desde su retorno al poder en enero de 2025, Trump ha reiterado su intención de reducir regulaciones sobre vehículos a gasolina, limitar subsidios federales a los autos eléctricos y cuestionar proyectos de energías renovables como la solar y la eólica.

El conflicto central vuelve a instalar una tensión histórica en la política estadounidense: estímulo económico inmediato versus regulación ambiental con base sanitaria y científica.

La medida reabre el debate sobre el rumbo climático de Estados Unidos en un escenario internacional marcado por mayores exigencias en reducción de emisiones.

¿Se trata de una corrección regulatoria o de un retroceso estratégico en materia ambiental?