La medida implementada por la Ley 21.801 ha sido valorada por docentes, quienes reportan mayor concentración, más interacción entre estudiantes y mejoras en la convivencia escolar.
A cuatro meses de la entrada en vigencia de la restricción del uso de celulares en establecimientos educacionales, profesores y especialistas comenzaron a observar los primeros cambios dentro de las salas de clases, destacando avances en la concentración de los estudiantes y en la convivencia escolar.
La normativa establece que los dispositivos móviles solo pueden utilizarse cuando forman parte de una actividad pedagógica planificada por los docentes. Desde marzo de 2026, los colegios han implementado distintas estrategias, como el almacenamiento de teléfonos en gabinetes durante la jornada escolar.
Marcela Jarpa, directora de la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), señaló que la medida estaría cumpliendo su objetivo inicial al reducir distracciones y favorecer una mayor atención durante las clases.
“En el corto plazo se aprecia una mayor capacidad de atención y los estudiantes se autoperciben más atentos”, afirmó la académica, aunque advirtió que todavía se requieren evaluaciones más amplias para determinar el impacto real en los aprendizajes.
Desde los establecimientos, los profesores también han destacado cambios en el comportamiento de los alumnos. Natalia Santander, docente de matemáticas, explicó que la adaptación a la medida no generó grandes conflictos entre estudiantes ni apoderados.
Según relató, actualmente existe “más concentración” en las clases y también cambios en los recreos, donde los estudiantes han vuelto a realizar actividades presenciales como deportes y juegos grupales.
“Antes todos se quedaban fuera de las salas jugando con aparatos electrónicos. Ahora participan en vóleibol, ping pong o taca taca”, comentó.
Sin embargo, los docentes reconocen que todavía existen desafíos. Algunos estudiantes, especialmente de enseñanza media, continúan buscando oportunidades para utilizar sus celulares durante la jornada escolar.
La profesora de inglés Noelia Besares también apuntó a la importancia del compromiso de los equipos docentes para aplicar correctamente la normativa y mantener criterios comunes dentro de los establecimientos.
Pese a ello, aseguró que ya se observan efectos positivos, incluyendo una reducción de conflictos entre estudiantes y casos asociados al ciberbullying.
La evaluación inicial apunta a que la eliminación del celular como distractor permanente ha generado nuevos espacios de interacción dentro de las comunidades educativas, aunque las autoridades y especialistas coinciden en que será necesario seguir midiendo sus efectos en el tiempo.


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