En una madrugada devastadora, el icónico café-bar «La última frontera» en Valdivia fue reducido a cenizas por un incendio provocado que también afectó a la tienda vecina «La Manzana». La tragedia llevó consigo una historia de amenazas y conflictos previos.
La dueña del café, Marisol Cumsille, recibió una amenaza de incendio un día antes de la tragedia. El presunto autor, identificado como Bruno Paredes, un ex trabajado de nacionalidad brasileña y de 28 años, quien se unió al equipo del café en 2018 como mesero, contribuyendo al reconocimiento del local en la vida cultural de Valdivia. Al llegar a la ciudad sureña, encontró apoyo en Danilo Oporto, un garzón de un año menor que lo respaldó brindándole alojamiento y ayuda económica.
Sin embargo, la dinámica cambió drásticamente en octubre de 2023 cuando Oporto se suicidó. Esta tragedia afectó profundamente a Paredes, afectando su desempeño laboral y llevándolo a solicitar una licencia médica poco después.
A pesar de las circunstancias adversas, Paredes continuó visitando el café.
La noche que las amenazas se hicieron realidad
Una de sus últimas apariciones tuvo lugar el jueves 11 de enero, alrededor de las 02:30 horas, cuando se negó a abandonar el local al cierre. La negativa de otros empleados desencadenó incidentes que llevaron a Paredes, incluso, a subirse a las bancas y expresar su descontento a gritos, lanzando amenazas y jurando incendiar el café.
Al día siguiente, una empleada de La última frontera acudió a la Comisaría de Valdivia para presentar una denuncia por amenazas contra Bruno Paredes. No obstante, en la noche del viernes, cerca de la medianoche, Paredes regresó, esta vez acompañado por su pareja.
Al llegar, exclamó: «Se ensució mi nombre y vengo a limpiarlo». Comenzó a arrojar vasos y perdió el control, pero sus antiguos colegas lograron expulsarlo. Sin embargo, regresó, lanzando ramas contra el local y proferiendo la amenaza de quemarlo. Luego se retiró.
Minutos después del cierre del café, a las 03:34 horas, Paredes merodeó el lugar con cartones y un encendedor morado en mano. Estaba decidido a llevar a cabo su amenaza y, cerca de las 04:00 horas, inició el incendio.
En la tarde del sábado, el ciudadano brasileño se entregó a Carabineros, acompañado de su esposa y su abogado, confesando ser el responsable del incendio. Al día siguiente, fue formalizado, quedando en prisión preventiva, comenzando, así, la investigación de la Policía de Investigaciones (PDI) en el local siniestrado.
Durante el peritaje, la PDI encontró la prueba clave a 15 metros de la antigua casona, que también albergaba las oficinas de FicValdivia y Valdivia Films: un encendedor morado, el mismo con el que Bruno Paredes inició el dramático incendio.
La dueña, en una conversación con La Tercera, anticipó que, en caso de reabrir el local, lo haría en el mismo lugar, como un recuerdo de todo lo que se perdió.


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