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Kast promete decisiones “difíciles” y sin retroceso, mientras tensiona su relato con críticas al gobierno anterior

El presidente de Chile instala, sin miedos, su línea de acción: priorizar el “factor humano”, avanzar hacia el desarrollo y enfrentar un escenario fiscal que califica como peor de lo esperado.

Luego de haber asumido la Presidencia, José Antonio Kast marcó el tono de su gobierno en una entrevista concedida a La Tercera, donde aseguró que su administración tomará “decisiones difíciles, con transparencia” y que no dará pie a retrocesos en su agenda, en medio de un escenario político tensionado por críticas desde la oposición y un distanciamiento evidente con la administración anterior.

En ese contexto, el mandatario planteó que avanzar hacia el desarrollo no es contradictorio con otras prioridades sociales, afirmando que “no es incompatible cuidar el medioambiente, a las mujeres, la cultura, la flora y la fauna”, aunque enfatizó que el eje central de su gestión estará puesto en “las personas, el factor humano”.

¿Cambio de rumbo o ajuste de discurso?

En la entrevista, Kast evitó encasillar su administración en definiciones ideológicas, señalando que su gobierno es simplemente “el gobierno de Chile”, pero al mismo tiempo instaló críticas directas al gobierno del expresidente Gabriel Boric, apuntando a una supuesta falta de experiencia de sus equipos y cuestionando los resultados en áreas clave como la educación pública.

El mandatario sostuvo que las expectativas generadas por la administración anterior “no se condicen con lo que ellos mismos plantearon”, reforzando así una línea de contraste político que, aunque no siempre explícita, cruza gran parte de su discurso inicial.

Contexto social y presión fiscal

Uno de los puntos más sensibles abordados por el presidente fue la situación económica del país. Kast aseguró que el escenario fiscal es “peor de lo que imaginaba”, cuestionando incluso las cifras expuestas por el exministro de Economía, Nicolás Grau, y señalando diferencias en la interpretación de los datos sobre el saldo de caja.

Este diagnóstico se instala como telón de fondo para justificar eventuales medidas de ajuste, especialmente en un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios, como el del petróleo, donde el mandatario advirtió que no es viable mantener condiciones actuales si los costos se duplican, descartando soluciones que calificó como “populistas”.

Educación, empleo y ejecución: las prioridades

En cuanto a su hoja de ruta, Kast aseguró que su foco estará en recuperar la calidad de la educación y mejorar el nivel de empleo, más que en diferenciarse discursivamente del gobierno anterior.

Además, remarcó que su liderazgo apunta a la ejecución más que a la retórica, señalando que la ciudadanía “no buscó un gran orador, sino a alguien que ejecute las cosas”, instalando así una narrativa centrada en la acción y los resultados.

Oposición, conflicto y llamado a la urgencia

En medio de una relación inicial distante con la oposición, el presidente reconoció la importancia de este rol, pero emplazó a los sectores políticos a actuar con “conciencia de urgencia”, especialmente en temas como infancia, adultos mayores y recuperación de recursos públicos.

La tensión política también se ha reflejado en episodios recientes, como cuestionamientos a decisiones en materia de seguridad y auditorías, lo que ha marcado los primeros días de su administración.

Orden, migración y “restauración nacional”

Kast también abordó conceptos más estructurales de su proyecto político, como la idea de una “restauración nacional”, vinculada tanto a la reconstrucción material como a un cambio cultural centrado en la responsabilidad individual y el respeto por los bienes públicos.

En ese marco, defendió medidas como el control de la inmigración ilegal, incluyendo la construcción de zanjas en la frontera, como parte de una estrategia para enfrentar el crimen organizado y recuperar el orden.

Medidas impopulares y costo político

El mandatario reconoció que varias de las decisiones que impulsará podrían generar rechazo ciudadano, señalando que las manifestaciones son “razonables y aceptables”, aunque advirtió que buscará diferenciar entre críticas legítimas y aquellas de carácter político.

En esa línea, reafirmó uno de los ejes centrales de su mensaje: su gobierno priorizará a los sectores más vulnerables, pero avanzará sin retroceder, incluso frente a escenarios complejos.