Antes de que existieran las apps meteorológicas, la gente miraba al cielo… y a las plantas. En muchas culturas, ciertas especies vegetales han servido como indicadores naturales del tiempo. ¿Solo mitos? No del todo.
Algunas plantas son sensibles a la humedad y la presión atmosférica. Por ejemplo, las flores del dondiego de noche o las margaritas tienden a cerrarse cuando hay humedad alta, como si se “protegieran” de la lluvia. Las piñas también se cierran cuando la presión baja, anticipando tormentas.
La sabiduría popular lo sabía y lo aplicaba: observar la flora local era una forma efectiva de interpretar señales del entorno.
Hoy, la ciencia confirma que muchas plantas reaccionan a cambios sutiles del clima, aunque no sean capaces de predecirlo como un satélite. Sin embargo, pueden funcionar como aliados naturales para entender mejor el comportamiento del ambiente.
¿Volveremos a mirar las hojas antes que la pantalla?


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