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Rodrigo Garrido asume dirección de educación municipal en medio de cuestionados cambios en la Municipalidad de Temuco

El nuevo director llega en un reordenamiento institucional que mantiene a funcionarios cuestionados en cargos de poder, mientras la municipalidad enfrenta denuncias por probidad y contratos millonarios bajo sospecha.

Rodrigo Garrido Maldonado fue nombrado como director de Administración de la Educación Municipal de Temuco, cargo desde el cual deberá enfrentar los desafíos de la educación pública local en medio de un escenario marcado por la falta de recursos, infraestructura precaria y críticas por gestión municipal.

Garrido es profesor de Estado en Historia, Geografía y Educación Cívica, licenciado en Educación por la Universidad de La Frontera, y posee un máster en Tecnología de la Educación en la Universidad de Salamanca, con Matrícula de Honor en su tesis, además de un postgrado en Investigación Educacional en la Universidad de Bristol, Inglaterra. Su carrera combina más de 25 años de experiencia en educación, investigación y consultoría internacional, incluyendo trabajos con organismos como el Banco Mundial, BID, UNESCO y Naciones Unidas, así como ministerios y servicios públicos en Chile.

Su llegada se produce en el marco de un enroque en seis direcciones municipales, anunciado por el alcalde Roberto Neira Aburto como una medida para “fortalecer la gestión y optimizar la administración”. Sin embargo, esta reorganización ha sido ampliamente cuestionada, ya que funcionarios señalados por irregularidades no fueron removidos, sino reubicados: Miguel Ángel Acuña, criticado por falta de control en contratos, pasa a Medio Ambiente; Gustavo Fuentes Barra, vinculado con el empresario Josué Bustamante y contratos por más de $490 millones, asume la Dirección de Operaciones; mientras que la Directora Jurídica, Muriel Maturana, y el Director de Control Interno, Octavio Concha, mantienen su influencia pese a controversias por licitaciones y sumarios bajo la Ley Karin.

La designación de Garrido, reconocido por proyectos de inclusión digital y desarrollo territorial, se inserta en una estructura municipal donde las redes de poder permanecen intactas. Expertos y actores comunitarios advierten que los cambios podrían ser más simbólicos que efectivos, sin garantías de transparencia o mejora en la gestión de recursos públicos en la educación.

El nuevo director enfrenta, además, la presión de la comunidad escolar y organizaciones sociales que exigen respuestas concretas frente a la crisis institucional y a la erosión de la confianza ciudadana, mientras se espera que su experiencia internacional aporte herramientas para la gestión educativa en medio de un contexto crítico.