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Voluntarios están probando una a una las llaves de 1355 departamentos de la Villa Panamericana.

Información de Ítalo Soto.

¿Para qué hacer las cosas bien, si se pueden hacer a la chilena? La Villa Panamericana se encuentra en un momento crucial, a tan solo 48 horas de iniciarse las competencias de Santiago 2023. El recinto, destinado a hospedar a aproximadamente 9.000 atletas, enfrenta desafíos inesperados. Recientemente, una filtración de agua en el Lote B obligó al desplazamiento temporal de las delegaciones de Brasil, Argentina y Estados Unidos a un hotel de la ciudad.

Además de las filtraciones, se ha descubierto que las llaves entregadas por las constructoras no están identificadas correctamente, lo que representa un obstáculo considerable dado que afecta a todos los 1.355 departamentos del complejo. Ante esta circunstancia, cuadrillas de voluntarios se movilizan para comprobar cada llave en sus respectivas cerraduras.

La Corporación Santiago 2023 ha optado por la cautela, postergando declaraciones oficiales y ofreciendo una visita al Parque Bicentenario de Cerrillos el próximo 19 de octubre. Este espacio, posterior a los Juegos, será convertido en viviendas sociales, con el 80% ya comprometido mediante subsidios.

El SERVIU confirmó las filtraciones y la constructora DLP se ha movilizado para resolver el asunto, consiguiendo la aprobación de la delegación norteamericana que ya ha retornado al recinto.

Más allá de los contratiempos, la Villa Panamericana representa un proyecto majestuoso. Ubicada en 6,4 hectáreas del Parque Cerrillos y con una inversión superior a los 100 millones de dólares, la villa comprende 17 torres y cuatro condominios, todos adaptados para los deportistas, incluidos aquellos con discapacidad. Las empresas constructoras DLP y Mena y Ovalle lideraron este monumental proyecto, que junto con la remodelación del Parque Estadio Nacional, se perfilan como los legados más significativos de los juegos.