Alguna vez podrías haber sentido que todo parece irreal, como si estuvieras mirando tu vida desde afuera. Esa sensación tiene un nombre en psicología: disociación. No es raro ni necesariamente patológico: a veces ocurre frente a situaciones muy estresantes, como un shock emocional, un accidente o una experiencia traumática.
La disociación es un mecanismo de defensa del cerebro. Es una forma de “desconectarse” temporalmente de una realidad que resulta demasiado abrumadora.
En casos leves, puede sentirse como si uno estuviera en “piloto automático”. En situaciones más complejas, como en personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT), puede volverse recurrente y afectar el día a día.
Importante: Si la disociación es frecuente o interfiere con tu vida diaria, lo mejor es consultar a un psicólogo o psiquiatra. Hay tratamiento y estrategias para regularla.


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