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Cuando el Trabajo Duele: El Acoso Laboral en los Hospitales Chilenos


Trabajar en un hospital debería ser una experiencia donde se cuide no solo a los pacientes, sino también al personal. Sin embargo, en Chile muchos trabajadores de la salud están enfrentando una realidad muy distinta: el acoso laboral, también conocido como mobbing. Este fenómeno se ha vuelto cada vez más frecuente, especialmente en el sector público.

El acoso laboral no es solo una molestia: es una forma de violencia que afecta la salud mental y física de quien la sufre. Y no solo daña a la persona agredida: también perjudica gravemente la calidad de la atención médica que recibe la comunidad.

En términos simples, el acoso laboral es cualquier tipo de hostigamiento sistemático, maltrato o humillación en el entorno de trabajo. Puede venir de un superior, de compañeros o incluso de subordinados. En Chile, el Estatuto Administrativo (Ley N° 18.834) prohíbe expresamente este tipo de conductas.

Desde el año 2024, gracias a la llamada Ley Honra a Salgado, se han incorporado nuevos cambios para proteger especialmente a las mujeres que enfrentan violencia de género en el trabajo.

La jurisprudencia chilena ha reconocido este tipo de agresión en varias sentencias. Por ejemplo, en un caso emblemático en Antofagasta, una médico fue excluida injustamente de procedimientos quirúrgicos por decisión de un superior. El tribunal determinó que esta exclusión no tenía base técnica ni organizacional, sino que obedecía a un trato discriminatorio, y ordenó su reincorporación y una compensación.

Como bien explica la abogada uruguaya Gabriela Mangarelli, experta en Derecho Laboral, los Estados tienen la obligación de proteger a sus trabajadores frente a este tipo de violencia estructural. Este deber está además respaldado por normas internacionales, como el Convenio 190 de la OIT, que Chile ha firmado, el cual exige a los gobiernos prevenir y sancionar la violencia en el mundo del trabajo.

En inglés, muchas veces se habla de bullying at work o workplace harassment. Pero más allá del idioma, lo importante es reconocer que esto es una forma de violencia que puede dejar cicatrices profundas, incluso cuando no hay gritos ni golpes.

La ley chilena permite denunciar el acoso laboral ante la Dirección del Trabajo, e incluso en tribunales, cuando se ha vulnerado la dignidad del trabajador. Si bien el camino legal no siempre es fácil, cada vez más personas están dispuestas a denunciar.

Porque el silencio, al final, solo protege al agresor. Trabajar no debería doler. Ninguna persona debería sentir miedo al ir a su hospital o consultorio. Por eso, hablar de esto es tan importante como curar una herida: es un primer paso para sanar.

Por: Samuel Tomás Saavedra Avilés, abogado.