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Fallece a los 87 años Pablo Rodríguez Grez, fundador de Patria y Libertad

La muerte del abogado y académico se confirmó este miércoles; su vida estuvo marcada por su liderazgo en un movimiento paramilitar de extrema derecha que jugó un rol clave en la desestabilización política previa al golpe de Estado de 1973.

El fallecimiento de Pablo Rodríguez Grez, reconocido abogado y figura decisiva en la política chilena de inicios de los años setenta, fue confirmado este miércoles. Tenía 87 años y su muerte se produjo tras complicaciones derivadas de una intervención quirúrgica.

Rodríguez Grez fue profesor de Derecho Civil, decano universitario y una figura destacada del ámbito jurídico, pero su influencia histórica estuvo marcada por la creación y liderazgo de Patria y Libertad y posteriormente del Frente Nacionalista Patria y Libertad, agrupaciones de tendencia nacionalista y férreamente anticomunista que surgieron en respuesta al gobierno de la Unidad Popular.

Su rol político se intensificó luego de la elección presidencial de 1970. Primero encabezó el Comité Cívico Patria y Libertad con el objetivo de impedir la ratificación parlamentaria de Salvador Allende. Al no lograr ese propósito, la organización evolucionó en 1971 hacia una estructura más definida y operativa. Bajo su liderazgo, el movimiento adoptó una estrategia de confrontación directa con el gobierno, en un escenario de polarización creciente.

Acciones documentadas por investigaciones oficiales

Durante 1972 se registraron antecedentes judiciales que acreditaron el ingreso clandestino de armamento desde Argentina, destinado a grupos operativos vinculados a la organización. Esa información consta en sentencias emitidas en los años 70 y 80 en causas criminales relacionadas con porte ilegal de armas y actividades clandestinas, donde se identificaron estructuras logísticas y operativas asociadas a Patria y Libertad.

Asimismo, comisiones parlamentarias conformadas durante el periodo investigaron la participación del movimiento en episodios de sabotaje, acciones de violencia política y hechos que sus críticos calificaron como terrorismo interno, todo ello en un contexto de alta tensión social y enfrentamiento ideológico.

Tras la disolución del movimiento, Rodríguez Grez continuó su carrera académica, desempeñándose como profesor titular y ocupando cargos de dirección en distintas facultades de Derecho. Aunque su trayectoria jurídica fue ampliamente reconocida, su papel en la política de los años setenta generó debate constante hasta el final de su vida.

Su fallecimiento cierra el capítulo de una figura que encarnó parte de las tensiones más profundas de la historia reciente de Chile y cuyo legado continúa siendo objeto de análisis y controversia.