19 de julio de 2024

Novena Digital

Medio de comunicación oficial de La Araucanía

Por √ćtalo Soto.

Un llamado a la unidad nacional: Aprender del pasado para construir futuro

La historia de Chile ha estado marcada por acontecimientos que han dejado cicatrices profundas en el corazón de la nación. Dos figuras que encarnan este pasado complejo son Salvador Allende y Augusto Pinochet. Independientemente de las opiniones y sentimientos que estos nombres puedan evocar, ambos son parte integral de nuestra historia, y su legado ha influenciado la política chilena de maneras imposibles de ignorar.

Allende, el primer presidente socialista elegido democr√°ticamente, represent√≥ la esperanza de muchos por un Chile m√°s igualitario. Su mandato estuvo lleno de desaf√≠os y controversias, pero tambi√©n fue un testimonio del deseo de cambio y justicia social. Por otro lado, el r√©gimen de Pinochet, que surgi√≥ tras un golpe de estado, es recordado por sus graves violaciones a los derechos humanos, pero tambi√©n por transformaciones econ√≥micas que a√ļn impactan al pa√≠s.

Sin embargo, m√°s all√° de debates y opiniones sobre estos l√≠deres, lo que es innegable es que ambos per√≠odos han dejado heridas en la sociedad chilena. Heridas que a√ļn hoy, d√©cadas despu√©s, siguen sin cicatrizar completamente.

Por eso, en lugar de perpetuar la división al recordar estos eventos, debemos utilizar nuestra historia como un punto de aprendizaje. Chile necesita mirar hacia atrás no para reabrir viejas heridas, sino para aprender de los errores y aciertos, y construir un presente y futuro más inclusivo y armónico.

La política, en su esencia, debería ser una herramienta de unión, no de división. Y mientras recordemos a figuras como Allende y Pinochet, es esencial que también recordemos que todos compartimos un amor por Chile y su gente. Debemos enfocarnos en lo que nos une, en vez de lo que nos separa.

El diálogo respetuoso y empático es fundamental. Reconozcamos y valoremos la diversidad de pensamientos y experiencias que conforman nuestra rica tapestry nacional. Aunque las opiniones difieran, es crucial recordar que todos buscamos un Chile próspero, justo y en paz.

El desaf√≠o ahora es tomar las lecciones del pasado y usarlas para construir un futuro m√°s brillante y unido. Que la historia de Chile no sea definida por divisiones, sino por c√≥mo, a pesar de las adversidades, supimos unirnos por un bien com√ļn.

Porque, cuando las p√°ginas de la historia sean escritas, que se diga que los chilenos aprendieron, crecieron y se unieron en su amor por una tierra que nos pertenece a todos.

‚ÄúCiviles o militares, Chile es uno s√≥lo‚ÄĚ (Patricio Aylwin).